Sentada en aquella silla azul giratoria abrí el primer cajón y allí lo encontré. Unos caramelos y una nota. Efectivamente, se había acordado de mí.
La verdad es que estuve desde el viernes pensando en ello. Desde que me dijo que encontraría unos caramelos en mi primer cajón cuando viniese el lunes, no pude pensar en otra cosa. Quizá me hubiese gustado olvidarme para así llevarme la sorpresa pero no pude hacerlo. Todo el sábado, el domingo e incluso el lunes al despertarme se repetía la misma idea. Ya de camino hacia aquélla silla, seguía pensando en ello y dialogando conmigo misma: a lo mejor se ha olvidado o no ha podido comprarlos. A lo mejor no hay nada y me he interesado más de lo normal por esa “promesa”.
Cuando llegué aún seguía dialogando sobre ello, me resistía a enfrentarme con la situación. ¿Y si me había ilusionado como una niña pequeña en la noche de reyes?
El caso es que allí estaba. Primero vi los caramelos y unos segundos después descubrí la nota. Aquel pos-it pegado sobre mis folios de apuntar notas. Sin duda, se había acordado de mí.
Estuve toda la mañana intentando pasar aquellos caramelos a mi bolso sin que nadie me viese. No conseguía estar sola en el despacho para hacerlo. Y toda la mañana también intentando encontrar la oportunidad de agradecer el detalle. ¿Lo llamo, no lo llamo, espero a la tarde, le envío un sms?. Pasó la mañana y finalmente a hurtadillas busqué su nº de móvil y lo apunté en el papel disimuladamente hasta que pude enviar el mensaje agradeciéndole el detalle.
Luego la espera. ¿Responderá o no? ¿Me dirá algo por la tarde?. Sí respondió al mensaje unos minutos después.
Desde ese momento empecé a recordar las situaciones en las que estaba él implicado y me di cuenta que fue el único que se dio cuenta del día que estuve realmente mal y quien intentó animarme. Me di cuenta que le importaba lo que me pasaba porque intentó hablar conmigo en varias ocasiones. Y me escuchó. Desde entonces la mirada de complicidad ha estado siempre presente.
Ahora espero encontrarme con él en cualquier rincón.
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